Desde la revisión de las parcelas en Logroño hasta el momento en que una botella sale de nuestras manos, cada fase tiene su tiempo y sus límites. Aquí explicamos el orden real de las cosas, lo que depende de la añada y lo que no se puede acelerar.
Cada añada sigue un orden que no se puede acelerar. Aquí queda reflejado el calendario real de la bodega en Logroño: cuándo se poda, cuándo se cata el mosto, cuánto descansa el vino en barrica y qué se decide antes de embotellar.
Enero – Marzo
Se poda viña a viña en las parcelas de Tempranillo y Garnacha. El equipo decide el número de yemas según la carga del año anterior y revisa los tutores dañados por el hielo. En esta fase también se planifica qué depósitos quedarán libres para la vendimia.
Abril – Junio
Se controla el desarrollo vegetativo y, si el cuajado viene cargado, se aclarea racimo para concentrar el fruto. Las catas de campo sirven para fijar la fecha orientativa de recolección y avisar a los proveedores de barricas.
Septiembre – Octubre
La uva entra en cajas pequeñas y se selecciona en mesa antes de despalillar. La fermentación alcohólica se sigue con control de temperatura y remontados suaves; la maloláctica se deja terminar en depósito antes de pasar a barrica.
Noviembre – Año siguiente
Los vinos de guarda reposan entre 12 y 24 meses en roble francés y americano, con trasiegos espaciados. Cada tres meses se cata barrica por barrica para decidir el ensamblaje final y separar las partidas que irán a Crianza o a Reserva.
Primavera
Antes de embotellar se ajusta el grado, se clarifica con clara de huevo cuando el vino lo admite y se filtra solo si es necesario. El vino pasa un mínimo de seis meses en botellero antes de salir al mercado.
Todo el año
Se mantiene un panel interno de cata para vigilar la evolución de las añadas en botella. En paralelo, las visitas guiadas permiten explicar el proceso con el vino delante, sin guiones cerrados ni promesas que la bodega no pueda cumplir.
Antes de empezar cualquier encargo conviene dejar por escrito qué entra y qué no entra en cada fase. Estas notas recogen las dudas que más se repiten cuando alguien nos pide una partida, una visita o una cata guiada, y sirven para que nadie interprete de más.
Los tiempos que damos por teléfono o correo son estimaciones basadas en añadas anteriores. La vendimia, el trasiego y el reposo en barrica dependen del clima y del estado sanitario de la uva. Si una fecha se mueve, avisamos antes de que el cliente tenga que preguntar.
Usamos el término según los mínimos legales españoles, pero no lo tratamos como un sello de calidad automático. Un vino con menos meses de barrica puede estar mejor equilibrado que otro con más. La ficha técnica de cada referencia indica barrica, tiempo y tipo de roble.
Las visitas se organizan con cita previa y grupos reducidos. No se celebran catas con menores de edad ni se sirve alcohol a quien conduzca. Si el grupo llega tarde más de veinte minutos, la sesión se acorta para no solapar con la siguiente.
Indicamos condiciones ideales de guarda (temperatura estable, humedad media, oscuridad, botella tumbada), pero no respondemos de cómo evoluciona una botella almacenada en cocina, junto a la calefacción o en un trastero. Ese factor queda fuera de nuestro control.
Las descripciones aromáticas y de boca son orientativas. Dos botellas de la misma añada pueden mostrar matices distintos según el transporte, el tiempo en botella o la temperatura de servicio. No son defectos, forman parte del vino.
Trabajamos con producción limitada por añada. Cuando una referencia se agota, no la sustituimos por otra sin avisar. Si el cliente necesita un volumen concreto, lo confirmamos por escrito antes de reservar la partida.